La policía de Río de Janeiro, al asaltar un núcleo operativo del Comando Vermelho, descubrió aproximadamente 30 computadoras de minería que extraían energía de una conexión clandestina en un poste de servicios públicos, eliminando por completo el principal costo operativo de la producción de criptomonedas. Con 1.5 kW por máquina, la instalación evitó un costo estimado de $6,400 en electricidad mensual. Los investigadores están examinando ahora si la facción utilizó la infraestructura para el movimiento o blanqueo de dinero.
El modelo es estructuralmente simple: el control territorial proporciona espacio y acceso a servicios, la electricidad robada elimina el costo variable que hace que la minería sea poco rentable, y la producción se convierte directamente en valor digital portátil. El regulador energético de Brasil, ANEEL, informó de pérdidas por robo de energía de aproximadamente $2 mil millones en 2024, siendo Río uno de los estados más afectados.
El Comando Vermelho ha estado diversificando agresivamente su base de ingresos.